
Sonay Kartal se ha convertido por primera vez en la número uno británica tras una semana extraordinaria en el Abierto de Wuhan, donde alcanzó la mayor final de su carrera en solo su tercer torneo desde su regreso.
Hace seis meses, la tenista de 24 años no podía levantarse y cepillarse los dientes sin “estar en agonía”. El dolor causado por una fractura por estrés en la espalda remitió con el tiempo, pero a Kartal aún le quedaba un largo camino hasta la recuperación total, que exigió paciencia y trabajo duro. No volvió a la competición hasta hace poco menos de un mes.
“Durante el primer mes más o menos, estuve en casa, en la cama. A veces tenía días buenos, pero también otros malos en los que no podía caminar sin algún tipo de dolor”, explicó Kartal.
“Fue un proceso lento y te hace pensar que das un poco por sentadas las cosas cotidianas.”
Una final de nivel WTA 1.000 tras medio año de baja
Dado dónde estaba Kartal hace seis meses y el tiempo que estuvo lesionada, llegar a la final de Wuhan es un logro de enorme magnitud. Como torneo WTA 1.000, pertenece a la categoría inmediatamente inferior a los Grand Slam y reúne a los cuadros más fuertes del circuito femenino.
Kartal eliminó a una serie de rivales de gran pedigrí, entre ellas jugadoras del top 10 actual y excampeonas de Grand Slam, antes de quedarse sin fuerzas ante Maja Chwalinska, finalista de este año en Roland Garros. La derrota, tras haber estado con un set y un break de ventaja en la final, escocerá sin duda. Sin embargo, Kartal reconoció enseguida que el panorama general ya es más positivo de lo que ella misma podía imaginar.
Kartal ocupaba el puesto 54 del mundo cuando sufrió el problema de espalda en Indian Wells, en marzo, y utilizó el ranking protegido por lesión, que se concede a las jugadoras que llevan seis meses o más de baja, para competir en Wuhan.
Los 650 puntos como finalista catapultaron su ranking del puesto 170 al 49, y ahora se acerca a su mejor posición histórica, el 44, que logró en julio de 2025 tras alcanzar los octavos de final de Wimbledon.
Es además un ejemplo de la norma especial de ranking de la WTA funcionando como se concibió: ofrecer una plataforma justa para que una jugadora recupere su posición tras una ausencia prolongada e inevitable.
Más margen para planificar la temporada 2027
Recuperar su ranking apenas diez partidos después de su regreso tendrá un peso real de cara a 2027. Kartal ya no necesitará el ranking protegido para entrar en torneos como el Abierto de Australia, lo que le dará mayor libertad para elegir cuándo y dónde jugar mientras sigue gestionando su carga de trabajo.
El lunes se retiró del Abierto de Japón en Osaka, donde debía disputar su partido de primera ronda el martes.
“Mi objetivo en la gira asiática era simplemente defender los puntos que tenía del año pasado y rentabilizar el uso del ranking protegido”, afirmó Kartal, que además ganó dos partidos en el Abierto de China en Pekín.
“Creo que he ido mucho más allá. El objetivo se ha cumplido esta semana y estoy en una buena posición para lo que queda de año y para el próximo.”
Un impulso para el tenis británico
El resurgir de Kartal llega además en un momento oportuno para el tenis británico. Con ella ausente en tres de los cuatro grandes, ninguna británica pasó de la segunda ronda de un Grand Slam en 2026.
Kartal solo ha conseguido superar esa ronda en dos ocasiones en su carrera: alcanzó la tercera ronda de Wimbledon en 2024 y una fase más el año pasado. En Wuhan demostró que puede rendir a la élite.
Se convirtió en la primera británica en llegar a una final WTA 1000 desde Johanna Konta en 2019 y, pese a perder ante Chwalinska, número 22 del mundo, firmó el mejor resultado de una británica desde que Emma Raducanu ganó el US Open en 2021.
Junto al extraordinario recorrido de Arthur Fery hasta las semifinales de Wimbledon este verano, es un punto de luz muy necesario para los aficionados al tenis del país.
Al igual que Fery, Kartal no cuenta con la altura ni la potencia que la genética ha otorgado a muchos de los mejores jugadores de ambos circuitos, pero dispone de herramientas dañinas suficientes para asentarse dentro del top 50. En Wuhan, su juego constante desde el fondo de la pista, su atletismo superior y su serenidad fueron las claves de su éxito.
Mantenerse en forma en los próximos meses será otro factor importante.
Un equipo clave en la recuperación
Kartal asegura que la fractura por estrés en la espalda se ha curado por completo, y su equipo afirma que “trabajó hasta la extenuación, de nueve a cinco todo el tiempo” durante la rehabilitación para poder rendir a su regreso.
Resultó revelador que, tras recoger el trofeo de finalista, Kartal agradeciera enseguida a su entrenador, Ben Reeves, a su preparador físico, Ian Aylward, y a su fisioterapeuta, Dani Gillanders.
“Si no fuera por ellos, no estaría aquí”, dijo Kartal.
“Es todavía mejor que las tres personas que me ayudaron a recuperar la forma física y a arreglarme la espalda estén conmigo. Ha sido una semana especial para todos nosotros.”